Tratamiento del agua en calderas de vapor: incrustaciones, corrosión y purgas

Una caldera de vapor es una de las máquinas más importantes de muchas industrias: alimentación, textil, papel, hospitales, lavanderías o cervecerías dependen de ella. Y su enemigo silencioso es el agua. Si el agua de alimentación no se trata, las sales se depositan, el oxígeno corroe el acero y la caldera pierde rendimiento, gasta más combustible y acaba averiándose.

En esta guía te explicamos qué problemas causa un agua mal tratada, cómo se trata, qué papel tienen las purgas y qué conviene controlar.

Qué problemas causa el agua sin tratar

Incrustaciones. Las provoca sobre todo la dureza (calcio y magnesio), junto con otras sales como la sílice. Se depositan en las superficies de calentamiento, actúan como aislante y provocan:

  • Sobrecalentamiento local de los tubos.
  • Fallos en tuberías.
  • Mayor consumo de combustible, porque el calor se transmite peor.

Corrosión. El oxígeno disuelto, el dióxido de carbono y los cloruros atacan el acero. La avería típica son las picaduras causadas por el oxígeno, que pueden acabar en fugas. El condensado también puede ser corrosivo si arrastra gases ácidos.

Arrastres y espumas. Si el agua de la caldera tiene demasiadas sales o sólidos, se pueden arrastrar gotas con sales al vapor, degradando su calidad y afectando a equipos como intercambiadores o autoclaves.

Lodos y depósitos en las zonas donde el agua circula poco.

Las dos fases del tratamiento: externo e interno

Tratamiento externo: antes de que el agua entre en la caldera

Reduce las impurezas del agua de aporte para que la caldera trabaje con un agua más limpia. Las técnicas más habituales son:

  • Descalcificación (ablandamiento) por intercambio iónico, para eliminar la dureza.
  • Ósmosis inversa, que reduce los sólidos disueltos y, colocada antes de un desionizador, disminuye las regeneraciones y el consumo de productos químicos.
  • Desmineralización por intercambio iónico o electrodesionización (EDI), cuando la caldera exige un agua muy pura.
  • Desgasificación o desaireación, para eliminar el oxígeno y el CO₂ disueltos antes de que lleguen al metal.

Si quieres profundizar en estas técnicas, tenemos guías sobre descalcificación industrial y ósmosis inversa industrial.

Tratamiento interno: dentro de la caldera

Incluso con un buen tratamiento externo, siempre queda algo en el agua. El acondicionamiento químico corrige lo que falta:

  • Reacciona con la dureza residual y acondiciona los lodos para que no se adhieran.
  • Elimina el oxígeno restante con reductores de oxígeno.
  • Controla la alcalinidad para proteger el metal sin provocar corrosión ni afectar a los ciclos de concentración.
  • Evita espumas y arrastres.

El tratamiento interno es necesario incluso en calderas de presión baja o moderada. Los productos y las concentraciones se adaptan a cada caldera según el análisis del agua.

Las purgas: el control de las sales

Cuando el agua se evapora, las sales y los sólidos que contenía se quedan en la caldera y se concentran. Si no se controlan, el agua se satura y aparecen incrustaciones, espumas y arrastres.

Las purgas consisten en extraer agua de la caldera para mantener los sólidos disueltos dentro de los límites. Cuanto más sólidos lleva el agua de alimentación, más purgas hacen falta. Por eso un buen tratamiento externo reduce el consumo de agua y de energía: se purga menos.

Una purga excesiva desperdicia agua, calor y producto químico; una purga insuficiente deja que las sales se concentren. El equilibrio depende de cada instalación.

Qué conviene controlar

Un programa de tratamiento incluye un seguimiento analítico periódico y, en muchos casos, medición en continuo. Los parámetros habituales son:

  • Conductividad / sólidos disueltos totales (TDS).
  • Dureza del agua de alimentación.
  • Alcalinidad y pH.
  • Oxígeno disuelto.
  • Residual de producto de acondicionamiento (reductor de oxígeno, entre otros).
  • Sílice y hierro, según el tipo de caldera.

Los valores límite dependen de la presión de trabajo, el tipo de caldera y las recomendaciones del fabricante, y se fijan según la norma técnica aplicable. No hay un valor universal, por eso el programa debe diseñarse para cada instalación.

Un detalle que se olvida: la dosificación

El mejor producto no sirve si se dosifica mal. Una bomba dosificadora mal calibrada puede provocar tanto falta como exceso de producto, con problemas en la caldera. Te lo explicamos en nuestro artículo sobre bombas dosificadoras mal calibradas.

Beneficios de un buen tratamiento

  • Menor consumo energético y mayor eficiencia térmica.
  • Mayor vida útil de la caldera y los equipos.
  • Menos paradas no programadas, clave en industrias con campañas intensivas.
  • Mejor calidad del vapor, imprescindible si entra en contacto con el producto.
  • Menos consumo de agua gracias a unas purgas ajustadas.

Cuándo revisar tu programa

  • La caldera consume más combustible de lo habitual.
  • Aparecen depósitos al abrir o inspeccionar.
  • Hay fugas o picaduras en tuberías.
  • Cambia la calidad del agua de aporte o el retorno de condensados.
  • Se modifica la caldera o su carga de trabajo.
  • No tienes un control analítico periódico documentado.

Tratamiento de calderas con Quiprocalt

En Quiprocalt cuidamos el agua de calderas de vapor en instalaciones industriales y edificios técnicos de Tarragona, Barcelona y Lleida: control del agua de aporte y de las purgas, prevención de incrustaciones y corrosión, optimización térmica y alargamiento de la vida útil. Además, fabricamos productos químicos para el tratamiento del agua adaptados a cada instalación. Si quieres que revisemos tu caldera, contacta con nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay que tratar el agua de una caldera de vapor? Porque las sales se depositan en forma de incrustaciones y el oxígeno corroe el metal. Ambos reducen el rendimiento, aumentan el consumo y acortan la vida de la caldera.

¿Qué diferencia hay entre tratamiento externo e interno? El externo mejora el agua antes de que entre en la caldera (descalcificación, ósmosis, desgasificación). El interno es el acondicionamiento químico dentro de la caldera, que corrige lo que queda.

¿Para qué sirven las purgas? Para controlar la concentración de sales y sólidos en el agua de la caldera. Sin ellas, las sales se concentran al evaporarse el agua.

¿Qué valores de agua son los correctos? Dependen de la presión y del tipo de caldera y de las recomendaciones del fabricante, y se definen según la norma técnica aplicable. Un técnico los fija para tu instalación.

¿Basta con una descalcificadora? Elimina la dureza, pero no el oxígeno ni otros problemas. Normalmente se combina con desgasificación y acondicionamiento químico.

Scroll al inicio