Circuitos cerrados de climatización y calefacción: limpieza y protección del agua

El agua de un circuito cerrado de calefacción o climatización parece un tema menor: «se llena una vez y ya está». Pero con el tiempo ese agua se vuelve una de las causas más habituales de averías, pérdida de rendimiento y mayor consumo. Lodos, corrosión, cal, aire y hasta bacterias pueden acumularse dentro de unas tuberías que nadie ve.

En esta guía te explicamos qué problemas aparecen, cómo se limpia y se protege un circuito cerrado y qué revisiones conviene mantener, tanto en un edificio técnico como en una industria.

Qué es un circuito cerrado y por qué se estropea

Un circuito cerrado es una instalación donde el agua circula en bucle (calefacción, agua refrigerada, suelo radiante, aerotermia, intercambiadores o paneles solares) sin salir al exterior. Como no se renueva, las impurezas que entran al llenarlo se quedan, y las que se generan dentro, también.

Los problemas más habituales

  • Corrosión: el metal se oxida y se pierde material. Genera lodos de óxido y, a la larga, fugas, incluso microscópicas.
  • Lodos y depósitos: residuos de óxido, suciedad y restos de la instalación que se acumulan en radiadores, intercambiadores y bombas.
  • Cal e incrustaciones: las sales de calcio y magnesio se depositan en las superficies calientes y reducen la transferencia de calor.
  • Crecimiento bacteriano y microbiológico, sobre todo en circuitos de baja temperatura.
  • Aire y gases, que favorecen la corrosión y provocan ruidos.
  • Corrientes galvánicas cuando hay metales distintos (acero, cobre, aluminio) en contacto con el agua.

Las consecuencias se notan: puntos fríos en radiadores, ruidos en bombas y calderas, purgas de aire frecuentes, más consumo de energía y averías en componentes.

Paso 1: limpiar antes de proteger

Un inhibidor añadido a un circuito sucio no funciona bien. Por eso lo primero es la limpieza:

  1. Eliminar los lodos y depósitos con un producto de limpieza adecuado al tipo de instalación y a los materiales.
  2. Hacer circular el producto durante el tiempo indicado por el fabricante, que depende de la temperatura del agua y del grado de suciedad.
  3. Vaciar y enjuagar hasta que el agua salga limpia.
  4. Proteger el generador (caldera, bomba de calor, aerotermia) con un desfangador o un filtro, para que los residuos que se desprenden no lleguen a él.

En instalaciones muy sucias la limpieza puede ser larga. Los tiempos y concentraciones dependen del producto y de la instalación, por eso conviene que los fije un técnico.

Paso 2: proteger con un inhibidor

Una vez limpio, se añade un inhibidor de corrosión e incrustación, que crea una película protectora en las paredes y evita la cal. El producto debe ser compatible con los materiales del circuito: acero, cobre, aluminio, acero inoxidable o multicapa, así como con juntas y otros materiales no metálicos.

Si el agua de llenado es muy dura o ha pasado por un descalcificador, la dosificación puede cambiar, así que la calidad del agua de llenado importa. Y recuerda que la dosificación debe ser precisa: aquí también aplica lo que contamos sobre bombas dosificadoras mal calibradas.

Paso 3: biocida en circuitos de baja temperatura

En circuitos que trabajan a baja temperatura, el agua tibia es un buen entorno para microorganismos. Por eso los fabricantes recomiendan combinar el inhibidor con un biocida. Si quieres saber por qué la biopelícula es un problema, consulta nuestra guía sobre el biofilm en instalaciones de agua.

Paso 4: filtrar y desfangar

Los desfangadores y los filtros magnéticos retiran de forma continua las partículas de óxido y los lodos antes de que lleguen a la caldera, la bomba de calor o el intercambiador. Hay que vaciarlos periódicamente para que sigan trabajando.

Circuitos con anticongelante o glicol

Algunos circuitos llevan glicol para evitar heladas, por ejemplo, en instalaciones solares o de refrigeración. El glicol también envejece y requiere control: hay que comprobar su concentración y su estado, y usar un inhibidor compatible. Un técnico debe confirmar la compatibilidad antes de mezclar productos.

Llenado y reposición: un detalle importante

  • Cada reposición de agua introduce oxígeno y sales nuevas. Un contador en la línea de llenado ayuda a detectar fugas y a controlar el aporte.
  • Cuando el circuito está conectado a la red de agua potable, debe protegerse con un dispositivo antirretorno para evitar que el agua tratada vuelva a la red.
  • Registra la fecha del último tratamiento. Es útil para planificar las revisiones.

Revisiones periódicas

Los fabricantes recomiendan una revisión como mínimo anual de los circuitos tratados, con comprobación del inhibidor y reposición del biocida cuando corresponda. Un control periódico incluye:

  • Aspecto del agua (color, turbidez, lodos).
  • pH y conductividad.
  • Dureza del agua de llenado.
  • Residual de inhibidor y biocida.
  • Estado de desfangadores y filtros.
  • Presión y purga de aire.

Los valores objetivo dependen de la instalación y del producto, por lo que los define el técnico que diseña el programa.

Señales de que tu circuito necesita atención

  • Radiadores con zonas frías o poco rendimiento.
  • Agua oscura o con lodos al purgar.
  • Ruidos en bombas o calderas.
  • Fugas o manchas de óxido.
  • Purgas de aire frecuentes.
  • Consumo energético que sube sin explicación.
  • Un circuito nuevo o reformado que nunca se limpió ni se protegió.

Circuitos cerrados con Quiprocalt

En Quiprocalt realizamos el mantenimiento y el control químico de circuitos cerrados en edificios técnicos e instalaciones industriales de Tarragona, Barcelona y Lleida: prevención de corrosión e incrustaciones, eliminación de lodos y contaminantes y mantenimiento de la estabilidad y la protección del sistema. Además, fabricamos productos químicos adaptados a cada instalación. Si quieres que revisemos tu circuito, contacta con nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay que tratar el agua de un circuito cerrado si no se renueva? Porque las impurezas del llenado y las que se generan dentro, como el óxido, se acumulan. Sin tratamiento aparecen corrosión, lodos y pérdida de rendimiento.

¿Basta con añadir un inhibidor? No si el circuito está sucio. Primero hay que limpiarlo y después proteger con un inhibidor.

¿Para qué sirve un desfangador? Retira partículas de óxido y lodos del agua antes de que lleguen a la caldera, la bomba de calor o los intercambiadores. Hay que vaciarlo periódicamente.

¿Cada cuánto hay que revisar el tratamiento? Los fabricantes recomiendan una revisión al menos anual, con comprobación del inhibidor y reposición del biocida cuando corresponda.

¿Puedo mezclar productos de distintas marcas? No es recomendable sin comprobar la compatibilidad. Consulta con un técnico antes de añadir cualquier producto al circuito.

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