«Lo que no se mide, no se controla.» En el tratamiento del agua es literal: una torre de refrigeración, una caldera, un circuito cerrado o un sistema de cloración solo funcionan bien si se sabe qué está pasando con el agua en cada momento. Y eso se consigue midiendo.
Pero medir no es solo poner una sonda. Hay que saber qué parámetro importa en cada caso, cómo se mide y qué se hace con el dato. En esta guía repasamos los parámetros más habituales, los equipos que los controlan y los errores más comunes.
Los parámetros básicos
pH
Mide la acidez o alcalinidad del agua. Es clave porque influye en casi todo: la corrosión, las incrustaciones, la eficacia de los desinfectantes y la lectura de otros parámetros. Un pH mal controlado puede acelerar la corrosión o favorecer los depósitos.
Conductividad
Mide la concentración de sales disueltas (iones) en el agua. Es el parámetro más práctico para saber cuándo purgar:
- En una torre de refrigeración, indica cuánto se han concentrado las sales y activa la purga.
- En una caldera de vapor, ayuda a controlar los sólidos disueltos.
- En un circuito cerrado, un cambio brusco puede delatar una fuga o una reposición excesiva.
Hay sensores de conductividad por contacto, adecuados para rangos bajos y moderados, y sensores toroidales, para líquidos de conductividad alta o con tendencia a ensuciarse.
Cloro libre
Es el desinfectante más habitual y el parámetro central de la desinfección. Se mide para comprobar que hay suficiente desinfectante para controlar el crecimiento biológico, y que no hay un exceso que dañe materiales o instalaciones. Su lectura depende en parte del pH, por lo que ambos se miden juntos.
Redox (ORP)
Mide el potencial de oxidación-reducción del agua. Se usa como indicador complementario del poder oxidante del agua, por ejemplo, para vigilar la desinfección.
Otros parámetros
Según la instalación, también se miden la temperatura, el oxígeno disuelto (por ejemplo, en calderas) y la turbidez.
Para qué se usan estas mediciones
Los sensores analíticos sirven para:
- Dosificar productos químicos de forma automática.
- Proteger equipos frente a corrosión e incrustaciones.
- Mantener estable el proceso.
- Verificar la calidad del agua y dejar registro.
Las aplicaciones habituales incluyen la neutralización, la química de calderas, la desinfección, la prevención de la corrosión, el control de torres de refrigeración y la monitorización de vertidos.
Medición manual o en continuo
- Medición manual (puntual): un técnico toma una muestra y la analiza con un equipo portátil o reactivos. Es útil para verificar y como control periódico, pero solo da una foto de un instante.
- Medición en continuo: una sonda instalada en la línea mide todo el tiempo y envía el dato a un controlador. Detecta cambios y fallos al momento, permite alarmas y registro, y reduce la carga de mantenimiento.
Lo habitual es combinar ambos: sondas en continuo para controlar y análisis manuales periódicos para verificar que las sondas leen bien.
Cómo funciona un control automático
Un sistema típico tiene tres elementos:
- Sonda o sensor (pH, conductividad, cloro, redox), instalada en la línea o en un portasondas.
- Controlador, que compara la lectura con un valor de consigna y decide qué hacer.
- Actuador: una bomba dosificadora o una válvula, que añade producto o abre la purga cuando el controlador lo ordena.
Algunos controladores gestionan varios parámetros a la vez y tienen salidas para varias bombas. Por ejemplo, en una torre de refrigeración, la conductividad puede activar la purga, y otro canal puede dosificar el biocida.
Los errores más comunes
- Sondas sin calibrar o sucias. Una sonda desviada da un dato falso, y el sistema dosifica mal.
- Mala ubicación. Una sonda en un punto sin circulación o con burbujas lee mal.
- Caudal insuficiente en la celda de medida, o falta de alarma si falta agua.
- Consignas mal ajustadas o no revisadas tras cambios en la instalación.
- Bomba dosificadora mal calibrada, que dosifica de más o de menos aunque el controlador funcione. Es un problema que ya tratamos en nuestra guía sobre bombas dosificadoras.
- Elegir un sensor sin tener en cuenta la química del agua, la temperatura, la presión o el riesgo de ensuciamiento.
- No contrastar las lecturas con análisis manuales.
Cómo elegir el equipo
Antes de instalar, conviene analizar el sistema, su uso y los parámetros del agua. Debes valorar:
- Qué parámetros necesitas controlar.
- El tipo de agua y su tendencia a incrustar o ensuciar.
- Temperatura y presión de trabajo.
- Cómo se va a dosificar y qué actuadores necesitas.
- Si necesitas registro de datos, alarmas o supervisión remota.
- Quién va a mantener las sondas y con qué frecuencia.
Cada instalación, un enfoque
- En una torre de refrigeración, la conductividad controla las purgas y se completa con pH y control de biocida.
- En una caldera de vapor, se vigilan conductividad, alcalinidad y pH, entre otros.
- En un circuito cerrado, pH y conductividad ayudan a detectar corrosión y fugas.
- En una instalación de cloración, cloro libre y pH son los protagonistas.
Instalación y ajuste con Quiprocalt
En Quiprocalt instalamos paneles cloradores, conductímetros, medidores de pH y bombas de inyección, y analizamos antes el sistema, su uso y los parámetros del agua para elegir los equipos más adecuados. Si quieres revisar la medición de tu instalación o automatizar la dosificación, contacta con nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Qué parámetros hay que medir en el agua de una instalación industrial? Depende de la instalación, pero lo habitual es pH, conductividad y, si hay desinfección, cloro libre. Según el caso, también redox, temperatura, oxígeno disuelto o turbidez.
¿Para qué sirve medir la conductividad? Indica la concentración de sales y se usa, por ejemplo, para decidir cuándo purgar una torre de refrigeración o una caldera.
¿Por qué se mide el pH junto al cloro? Porque el pH influye en la eficacia del desinfectante y en la lectura del cloro. Por eso se controlan juntos.
¿Es mejor medir en continuo o de forma manual? Lo recomendable es combinar ambos: sondas en continuo para controlar y análisis manuales periódicos para verificar.
¿Cada cuánto hay que calibrar las sondas? Depende del tipo de sonda, del agua y del fabricante. Un técnico debe fijar la frecuencia para cada instalación.
